6 errores fatales a la hora de alquilar una nave industrial

6 errores fatales a la hora de alquilar una nave industrial

Si tienes una nave industrial en propiedad y la quieres alquilar, ya te habrás dado cuenta de que no es tarea fácil. En primer lugar, hay que encontrar personas o empresas interesadas en tu nave, y a quienes les encaje esta en tamaño, localización, acondicionamientos y condiciones contractuales. En esta primera fase de búsqueda intervienen básicamente dos factores: el tiempo dedicado, y tener unos buenos canales de comunicación implementados que permitan llegar al máximo de clientes potenciales posible.

En la segunda fase entran en juego otros factores, relacionados con las habilidades comerciales y de negociación. En este sentido, el blog de Miller Industrial nos da unos consejos muy adecuados: los 6 errores que debemos evitar si queremos alquilar nuestra nave industrial.

1. Negociar desde la inexperiencia

Al final, cada uno es experto en aquello a lo que se dedica, y hay agentes especializados en las negociaciones de compraventa de naves industriales. En el caso de que la persona que quiera alquilar una nave se haya puesto en manos de un experto para que le encuentre la nave más adecuada, te encontrarás negociando con un experto que probablemente tenga mucha más experiencia que tú en este sector.

Lo más recomendable es que busques agentes especializados en la compraventa de naves industriales con experiencia contrastada, para que te proporcionen la guía y los consejos que te aseguren un acuerdo en las mejores condiciones.

2. Diversificar con muchos agentes inmobiliarios

Aunque de entrada diversificar la operación con multitud de agentes pueda parecer una buena idea, el hecho es que los agentes no dedicarán los mismos esfuerzos a una nave que comercializan solo ellos, que a una que llevan muchos agentes, ya que quizás le dedican tiempo y esfuerzos a una nave que vende otra persona antes.

Esto no quiere decir que establezcamos contratos de exclusividad, pero sí que lo más efectivo es dedicar tiempo a encontrar un buen agente o empresa con experiencia y buenas referencias, y ponernos en sus manos. Además, así nos ahorraremos tiempo en tener que hablar repetidamente con varios agentes por los mismos temas.

3. Empezar demasiado tarde

Las prisas no son buenas en ningún caso: el agente necesita estudiar la nave y el sector para encontrar los mejores clientes potenciales, y la búsqueda en si requiere un tiempo. Por otra parte, cerrar una operación con prisas no nos beneficia a la hora de negociar términos y condiciones. Por eso, es mejor no esperar al último momento para empezar a comercializar la nave o buscar a nuestro agente, ya sea porque se nos va el arrendatario actual, o por motivos económicos.

4. Tener expectativas poco realistas

En ocasiones, unas expectativas económicas no alineadas con el mercado nos pueden dejar fuera de juego. Déjate aconsejar por un experto, que conoce el mercado y tiene precios de referencia más actuales.

Tampoco debemos tener expectativas irreales sobre las condiciones que podemos exigir en el contrato, o sobre los plazos en los que alquilaremos la nave. No tenemos que perder de vista las tendencias del mercado, por más que nuestra nave esté en excelentes condiciones.

5. Explicar demasiado

El hecho de hablar demasiado sobre nuestra nave con otros agentes o personas puede perjudicarnos. Dejemos en manos de un experto el decidir qué información comunicamos o destacamos, y qué puede no ser relevante o incluso negativa. Tampoco hay que dar información de más a la competencia, y si difundimos demasiada información no podemos controlar dónde acabará.

6. No dar toda la información a tu agente

El caso contrario al punto anterior: Omitimos información a nuestro agente. Es un error bastante habitual, pero muy contraproducente. Nuestro agente tiene que ser una persona de confianza, a quien le expliquemos toda la información sobre la nave, tanto la positiva como la negativa. Él nos ayudará a determinar lo que se puede explicar y cómo, y lo que dejamos como secundario. Lo peor que nos puede pasar es que las cosas que queremos esconder surjan durante la negociación o después, y nos provoquen un problema con el arrendador.

Detectar y evitar estos habituales errores te ahorrará dolores de cabeza y te ayudará a cerrar una operación beneficiosa tanto para ti como para tu arrendador. Busca un agente en quien puedas confiar, explícale lo que necesitas y esperas desde el principio, y seguro que te ayudará a encontrar tu arrendador ideal.