Autoconsumo fotovoltaico para empresas industriales

Autoconsumo fotovoltaico para empresas industriales

Hace ya un tiempo que se habla del autoconsumo energético, aunque no siempre desde un enfoque favorable. Pero el escenario ha cambiado, y mucho. A día de hoy el autoconsumo se ha convertido en la forma más óptima, directa y fácil de ahorrar en la factura eléctrica, a la vez que la más sostenible, especialmente para las empresas industriales.

¿Qué ha cambiado, en los últimos años, en el mercado del autoconsumo? Hay básicamente dos factores que han influido en este cambio de paradigma. Por una parte, el precio de la energía eléctrica se ha incrementado y ha alcanzado un nivel récord, lo que se transforma en un gasto elevadísimo para empresas industriales. Por otra, el coste de producir energía solar es el más bajo de la historia, gracias a los avances tecnológicos y a las economías de escala.

Analizamos con más detalle los diferentes factores de este cambio.

1. Factores derivados de la situación de mercado

Uno de los principales cambios ha sido el hecho de que la Comunidad Europea ha levantado las medidas de protección contra las placas fotovoltaicas fabricadas en China, con la consecuente bajada de precios en todo el mercado europeo.

Al mismo tiempo, el Gobierno chino ha dejado de subvencionar las instalaciones fotovoltaicas, lo que ha provocado una caída del mercado interno. Por lo tanto, los fabricantes chinos han tenido que ser más agresivos en otros mercados, debido básicamente al exceso de oferta, y el continente europeo se ha vuelto muy atractivo desde la supresión del control de precios.

2. Factores económicos

Los cambios en el mercado han comportado que el ROI de la inversión en una instalación de placas fotovoltaicas sea ahora mucho más interesante para empresas y particulares. Evidentemente, la amortización dependerá de la inversión, pero hoy en día los retornos en un sistema de autoconsumo para empresas pueden llegar hasta los 4 años, y en la mayoría de casos están entre los 5 y 8 años.

Cuanto más elevada es la inversión, mayor es el ahorro conseguido en los 25 años de vida media de la planta. Si lo que se busca es un retorno rápido, se puede optar por dividir la inversión en varias fases, y así se consiguen los retornos que hemos mencionado antes para cada uno de los tramos.

Además, la ventaja de este tipo de instalaciones es que siempre se pueden ampliar si las necesidades aumentan, por lo tanto no hay que sobredimensionar el proyecto en un inicio.

Si hablamos de empresas industriales, hay que tener en cuenta que sus consumos son más planos que las viviendas residenciales. Además, tienen una producción planificada y horarios establecidos, por lo que cuentan con la ventaja de que pueden planificar las necesidades energéticas con más precisión. Si el sistema está bien dimensionado, más del 90% de la generación fotovoltaica conseguida tiene que estar destinada al autoconsumo.

3. Factores tecnológicos

El avance en las técnicas de fabricación y materiales ha conseguido que solo sea necesario un tejado, o las marquesinas de un parking, para instalar las placas. Los tejados de uralita u otros materiales poco resistentes, que no soportarían el peso de las placas, son cada vez más escasos. Por lo tanto, la mayoría de infraestructuras no tienen problema para sustentar una instalación de energía solar.

Una creencia común es que hacen falta baterías. El autoconsumo fotovoltaico para empresas no se basa en el almacenaje de la energía, sino en consumir instantáneamente la energía que se genera. Las baterías son recomendables en el momento en el que las curvas de consumo y las de generación solar son muy diferentes. Este hecho es mucho más común en instalaciones residenciales.

4. Factores legales

El escenario legal ha mejorado mucho en los últimos años para este sector. Desde el 2015 el autoconsumo es legal, y está regulado en el RD900/2015. No obstante, incluye el famoso «impuesto al sol», que curiosamente excluye los sistemas con potencias de menos de 10 kW (la mayoría de los sistemas residenciales). Pero desde el cambio normativo del 2018se elimina el impuesto al sol y se abre la puerta a diferentes formas de autoconsumo más innovadoras y eficientes.

Por ejemplo, es posible el autoconsumo compartido. Las empresas pueden hacer la instalación en una sola planta y distribuir la energía a otras. Esto es una forma de agregar demanda para llegar a consumir el 100% de lo que se produce. Es por lo tanto un autoconsumo mucho más eficiente.

La derogación del «impuesto al sol» ha supuesto pues la eliminación de barreras, no solo económicas, sino burocráticas — se reducen al mínimo trámites para instalaciones de 100 kW—. Esto equivaldría a 300 placas, es decir, 600 m2 de instalación, muy por encima de lo que necesitan la mayoría de empresas.

En resumen, en los últimos meses ha habido muchos cambios a todos los niveles que han confluido (situaciones de mercado, factores económicos, razones tecnológicas y simplificaciones legales) y han transformado sustancialmente el escenario de la energía solar en nuestro país. Es por lo tanto hora de que particulares y empresas nos beneficiemos de ello y, mediante el autoconsumo solar, reduzcamos costes a la vez que ganamos eficiencia y competitividad de forma verde y sostenible.

Artículo en colaboración con Aleix Massana, director de Solit Energia.

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